viernes, 17 de agosto de 2012

2° PREMIO EN NARRATIVA

MI CUENTO:  
                              "María de todos"

 Ingresamos al señorial establecimiento y observamos en una de sus paredes el cuadro de Subercasseaux que nos muestra el salón de la casona donde bellas damas lucen vestidos bordados con mostacillas y lentejuelas; don Blas al piano; caballeros de pie enfundados en uniformes o trajes de etiqueta. Es la clase encumbrada del país que se dispone en un solemne acto a entonar el Himno Nacional. El arpa, acariciada con mágicos aleteos por gráciles manos, acompaña el sonar de las teclas blancas y negras.
De pronto en el ángulo superior izquierdo aparece, en medio de una tímida claridad, una figura menuda, aristocrática, con su traje de talle alto estilo imperio, de falda larga, la enagua bordada. Vemos el óvalo alargado de su rostro, su mirada tierna que esconde audacia, el cabello que cae armado en hermosos rizos sujetos con una cinta de seda. Con movimientos armoniosos juguetea con esa sociedad que la rodea, haciéndoles creer que pertenece a ella cuando en realidad todo sus ser vibra en una transgresión constante exteriorizando su pensamiento de libertad. ¿María?, sí, es ella.
Recordamos que la familia concibió casarla con un español mucho mayor pero ella, se concibió libre en su pensar, ¡libre! para el amor. Palabra atrevida que no se podía pronunciar porque hacerlo remitía a algo deshonesto. Era costumbre de la época; a las jóvenes sólo les quedaba aceptar o tomar los hábitos.
Regresamos a la calle Florida mas ya no figura ese nombre, ahora dice “Empedrado”. Una casa de dos pisos recubierta en mármol (incluso el aljibe), se destaca entre el fragor del gentío que va y viene; nos llama la atención, ingresamos. Un patio amplio conduce hacia una serie de habitaciones donde se escuchan gritos, gritos de gloria, ¡gritos sagrados! de los días de mayo.
Afuera el ambiente se puebla con el humo de la pólvora; los soldados hacen caracolas con sus caballos y la muchedumbre en la Plaza Mayor, levanta las manos hacia el cielo, agitando tiritas celestes y blancas. Reinan la incertidumbre, las conspiraciones. Un vendedor ambulante comenta en voz alta el éxito con que se estrenó la comedia “El Sí de las Niñas” de un tal… Moratín.
Adentro aparece la misma figura que, con gestos provocativos y ojos fulgurantes, dice: “las tropas británicas desembarcaron queriendo atemorizar a los criollos al marchar con paso fuerte y vivaz por las calles de la aldea pero desde lo alto de las casas arrojaron agua hirviendo, piedras, tiros; hasta los niños hicieron frente a las balas enemigas; con un clamor unánime de reconquista…conseguimos que los ingleses retrocedieran, los asustamos”
“De norte a sur, de oeste a este, un aire cortante atravesó las calles empedradas de la gran aldea trayendo las primeras señales de la libertad”.
A la sombra del naranjo, su risa envuelta entre los tañidos de las campanas y los carrillones, resuena por sobre el crujido de la madera reseca de la mecedora en la que está instalada.
Volvemos a la calle Florida, en su intersección con Cangallo, el comercio ubicado en la esquina luce sus vidrieras con maniquíes que modelan ropa para niños y adultos; blanco, mantelería, bazar, sedería, hasta indumentaria deportiva. Dos pioneros, Alfredo Gath y Lorenzo Chaves, son sus fundadores. Majestuoso mármol de carrara reviste su frente; un enorme vestíbulo coronado con una claraboya; escaleras mecánicas y decanos ascensores llevan a los ocho pisos que exhiben vestidos para fiestas, sombreros de ala saliente, uniformes de trabajo, diseños de estilo parisino; comestibles importados, zapatos, cortinados; un ejército, pero ahora de expertos empleados, muestran sus bondades.
Llegamos a la confitería de la gran tienda donde divisamos desde su terraza, el pujante desarrollo de la ciudad. De pronto con una ligera risa se hace presente nuevamente la imagen, ahora con una blusa de encaje que combina con su falda larga, escondiendo parte de su rostro detrás del abanico de tela pintada y ciñendo su cabello con un peinetón de carey con incrustaciones de nácar.
Monologa: “Don Cecilio Sánchez quiso casarme con Diego del Arco, del cual me separaba un abismo en cuanto a edades y me opuse con fiereza. Desde el convento donde estuve encerrada envié una carta al virrey explicándole mis sentimientos y suplicando protección y justicia. El monarca tras largas audiencias, falló a mi favor. Luego de un año, venciendo prejuicios, costumbres y tradiciones de la época, obtuvimos con Martín Thompson la dispensa eclesiástica y la de la autoridad militar para contraer enlace. En ese lapso murió mi padre sin variar su postura y mi madre Magdalena Trillo, muy a su pesar y muy a destiempo bendijo la unión. Contrajimos matrimonio entrelazando nuestros corazones en una hermosa historia de amor, devoción y cariño”.

Un nuevo alboroto,
también son niños, esperan para ver a los Reyes Magos. Aquéllos que guiados por la estrella de Belén llegaron al sitio donde había nacido Jesús. Melchor le ofrendó oro, Gaspar incienso y Baltasar mirra.
En el brillo de esa misma estrella se destaca una elegante figura de mujer que entre sus manos aprieta un fajo de “reales” con los que ayudó a gestar el cambio institucional del Territorio del Río de la Plata cobrando así vida una nueva nación.

Otra vez la Plaza de Mayo rozando con la historia del país. ¿Adónde va esa gente, ¿por qué corre? El pueblo que antiguamente afirmara su entidad se vuelca hacia ella en tropel; la agitación es muy grande, se ha difundido la noticia: “…inmenso dolor... el fallecimiento de Juan Domingo Perón…”
Las Grandes Tiendas están en penumbras, nada queda del cuadro ni del estilo parisino; hasta los reyes, a pesar de ser magos se eclipsaron. La desazón nos invade. Exhalamos un suspiro murmurando: “Mariquita”… pero ya no aparece.
Frente al ventanal de la vida nos damos cuenta que esa dama fue una mujer políticamente activa marcando un hito en la historia argentina con su lucha por la libertad de decisión de las mujeres, por sus dotes de anfitriona nacional, por su audacia.
María de Todos los Santos Sánchez fue de todos y para todos.
Su imagen nos envuelve, su recuerdo nos acompaña, la bruma que opacó la tímida claridad nos atrapa llevándonos lejos, muy lejos; y entre su cortina de humo resuena una y otra vez el argumento de un tal…Moratín.


 

MI PRIMERA NOVELA



domingo, 27 de mayo de 2007

SONETO (modelo de antologías) - Anónimo-






No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

miércoles, 16 de mayo de 2007

SI DESEAN ESCRIBIRME:


mariaelena.disandro@gmail.com


UNO DE MIS CUENTOS

EL TREN DEL ENSUEÑO


Una mañana gris de otoño, Roberto subió al tren con la ilusión de descansar unos días en Valle Seco, el pueblito de su infancia; llevaba un pequeño bolso y muchos deseos de liberarse de sus angustias. Se sentó del lado de la ventanilla para poder apreciar el paisaje y disfrutar desde el principio del verdor de las praderas. Ni bien se inició la marcha de la formación, con el movimiento lento primero y rápido después, se quedó dormido profundamente.

Los golpes en el hombro lo sobresaltaron, desperezándose, acomodándose la ropa y el cabello, miró sorprendido al hombre que estaba de pie a su lado:
- Sí, ¿qué necesita?
- El boleto señor para controlarlo y picarlo, contestó el guarda.
- Ah! Disculpe, me asusté, acá lo tiene.
- Pero señor este no es el boleto, es un pase al país de las hadas.
- ¿Cómo dice?
- Lo que escuchó: el país de las hadas.
- No entiendo, murmuró Roberto, si en la ventanilla estaba el nombre de mi pueblo y así se lo indiqué al boletero.
- ¿Qué número tenía esa ventanilla?
- Más que un número parecía un signo, era como un arco cortado ? pero pensé que le faltaba una parte para convertirse en el ocho.
- Bueno, ha sido un error, pero no se preocupe, estamos llegando conocerá algo distinto.
En ese instante el tren se detuvo, descendió Roberto, pero fue tal el resplandor que
le obligó a cerrar los ojos; después de unos minutos empezó a abrirlos lentamente.... un
lugar de ensueño, un ambiente de gran belleza, sin embargo, la sensación fue de lejanía. Contempló extasiado el paisaje: un bosque espeso, un lago que todo lo reflejaba, flores multicolores, que parecían pintadas, se esparcían de derecha a izquierda. De cada una de ellas surgieron seres fantásticos con contorno de mujer, etéreas y humanas a la vez, moviendo con donaire y elegancia sus transparentes vestidos. Sujetaban en sus manos una varilla de marfil con un signo en forma de semi arco y tenían en sus cabezas un gorro redondo terminado en punta del que colgaban hilos de perlas blancas. Con gestos dulces y palabras cantarinas lo atrajeron y lo llevaron por entre los tupidos árboles, le hablaron de ese maravilloso país y le aseguraron que por ser un elegido le concederán la felicidad, la riqueza y la salud, con la firme promesa de no divulgarlo.
De los labios de Roberto partió esa promesa, casi sin darse cuenta, y, en el mismo instante aparecieron otras hadas pero que tenían perlas negras en su bonete, jurándole que ellas, con sus poderes maléficos, estaban para negarle todas las buenaventuras que le habían prometido sus hermanas de fantasía; entonces, ante la imposibilidad de soportar tantas cosas extrañas, cayó desmayado.

- Señor, señor!! (otra vez el guarda).
- ¡Por favor, por favor!, sáqueme de aquí, pidió Roberto.
- Pero señor, usted debe bajar por sus propios medios, ya llegamos a Valle Seco, yo no puedo abandonar el tren hasta que esté totalmente vacío.
- Pero....¿Cómo? ¿No descendimos en país de las hadas?
- No señor, seguramente ha sido un sueño porque usted durmió profundamente todo el viaje; tome su bolso y baje con cuidado.
Resignado, confundido todavía, hizo lo que decía el guarda: levantó su bolso, lo calzó en su hombro y al inclinarse para comenzar el descenso, del interior del mismo cayeron dos perlas blancas y una negra.


Publicado y premiado.


lunes, 14 de mayo de 2007

POESÍA ERÓTICA




SENCILLOS DESEOS

Hoy quisiera tus dedos escribiéndome historias
en el pelo
y quisiera besos en la espalda
acurrucos
que me dijeras las más grandes verdades
o las más grandes mentiras
que me dijeras por ejemplo
que soy la mujer más linda del mundo
que me querés mucho
cosas así
tan sencillas
tan repetidas,
que me delinearas el rostro
y me quedaras viendo a los ojos
como si tu vida entera dependiera de que los míos
sonrieran
alborotando todas las gaviotas en la espuma.
Cosas quiero como que andés mi cuerpo
camino arbolado y oloroso,
que seás la primera lluvia del invierno
dejándote caer despacio
y luego en aguacero.
Cosas quiero como una gran ola de tenura
deshaciéndome
un ruido de caracol
un cardumen de peces en la boca
algo de eso
frágil y desnudo
como una flor a punto de entregarse a la primera
luz de la mañana
o simplemente una semilla, un árbol
un poco de hierba
una caricia que me haga olvidar
el paso del tiempo
la guerra
los peligros de la muerte.

Gioconda Belli. De la costilla de Eva (1986)



CON MIS DOS SOLES